El Reino de Dios no se trata de ganar recompensas, sino de servir con amor y humildad. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
El Reino de Dios no se trata de ganar recompensas, sino de servir con amor y humildad. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
Dios busca a todos sus hijos, incluso a los que se descarrían. Su amor hace todo lo posible para traerlos de regreso a Su Reino.
El Reino de Dios no tiene precio: ya sea que lo encontremos, lo busquemos con pasión o lo revele al final, vale todo lo que tenemos.
Como la semilla de mostaza y la levadura, el Reino de Dios puede comenzar siendo pequeño, pero crece para transformar vidas y alcanzar a otros con Su amor.
Los cambios interrumpen nuestros ciclos vitales y solo hay una solución: Entregárselo todo a Jesús. Pero, ¿por qué eso no quita todo el dolor?
Los cristianos están plantados en el mundo, no para apartarse de él, sino para resplandecer hasta la cosecha.
Nuestro trabajo es sembrar; La tarea de Dios es crecer. Incluso las semillas que parecen perdidas pueden echar raíces más tarde a través de Su Espíritu. 🌾
Jesús nos invita a acercarnos más. Sus parábolas son lecciones para los buscadores que anhelan la Verdad.
La ansiedad acecha en la noche, pero Dios nos libra. Mantente alerta, resiste al enemigo y fija tu mente en la paz inquebrantable del Señor. ✝️
Las reglas importan, pero la gracia transforma. Cristo nos llama a amar a los demás más que a las reglas rígidas.