Al enfrentarse a conversaciones difíciles, Nehemías no solo actuó: ayunó, oró y se centró en quién es Dios. Quizás nosotros también deberíamos prepararnos así.
Al enfrentarse a conversaciones difíciles, Nehemías no solo actuó: ayunó, oró y se centró en quién es Dios. Quizás nosotros también deberíamos prepararnos así.
Nuestra verdadera batalla no es contra personas, sino contra fuerzas invisibles. ¡Mantente fuerte en la fe, ponte la armadura de Dios y confía en que Jesús ya ha ganado la victoria!
El ministerio, como la jardinería, cambia con las estaciones. Dios nunca desperdicia un don; simplemente lo adapta a nuestra situación actual.
Dios es justo. Cumple su palabra. Pero también es misericordioso. Pregúntale a Moisés…
¡Dios anhela ser real con nosotros en nuestros problemas! Necesitamos aquietar nuestras mentes, rendirnos, observar para ver lo que Él está haciendo y alabarlo.
¿Necesitas un refuerzo espiritual? Solo necesitas recurrir a las Escrituras y buscar refugio en los brazos amorosos de Jesús.
¿Una paz inexplicable ante el rechazo total cuando todas las puertas se cierran de golpe? ¡Buenas noticias! Sí está disponible. ¡Es un regalo de Dios!
¿Cómo es posible que personas quebrantadas y pecadoras se conviertan en hijos de Dios gozosos, limpios y bendecidos? Por nuestra cuenta, no podemos lograrlo… ¡Solo a través de Jesús!
No se trata de lo que otros puedan hacer por nosotros, sino de lo que nosotros podemos hacer por Dios, dondequiera que Él nos guíe, en cualquier momento que estemos.
¿Habrías podido entregarle al Señor a tu primogénito, por quien tanto oraste, sabiendo que nunca volvería a casa? ¡Eso es lo que Dios hizo por nosotros!