Hebreos 11 nos muestra a héroes de la fe: personas imperfectas, pero recordadas por sus victorias. Dios borra sus fracasos y los nuestros.
Hebreos 11 nos muestra a héroes de la fe: personas imperfectas, pero recordadas por sus victorias. Dios borra sus fracasos y los nuestros.
Al igual que una fresa separada de su planta, nos marchitamos sin Jesús. Mantenernos conectados a Él es la única manera de crecer, prosperar y dar fruto.
La amabilidad y la paciencia son contagiosas. No esperes a contagiarte de ellas: sé tú quien las transmita. Nunca sabes quién necesita tu sonrisa hoy.
Cuando llegan las pruebas, Dios no nos abandona. Él nos brinda apoyo, soluciones y revela bendiciones ocultas, si tan solo nos detenemos a verlas.
Amán lo tenía todo, pero una ofensa le robó el gozo. Al igual que él, a menudo olvidamos las bendiciones de Dios al centrarnos en lo negativo. Cambiemos nuestra mirada.
Antes, Jesús era solo una pequeña preocupación en mis mañanas. Ahora es el primero. Y ese
simple cambio trae paz a todo el día.
Ester fue aceptada por el rey porque escuchó el sabio consejo. ¿Te revistes de la justicia de Cristo cuando te acercas a tu Rey?
¿Cuál es el don que Dios te ha dado? ¿Eres un “servidor” que ama ayudar a los demás? Incluso si no lo eres, recuerda que TODOS estamos llamados a servir…
Cuando nos preparamos mediante la oración, enfocándonos en quién es Dios, la fe crece y Dios abre puertas que nadie más puede. ¡Pregúntale a Nehemías!
Al enfrentarse a conversaciones difíciles, Nehemías no solo actuó: ayunó, oró y se centró en quién es Dios. Quizás nosotros también deberíamos prepararnos así.