¿Por qué nuestros mejores esfuerzos para dar testimonio no resultan en corazones transformados? Quizás simplemente necesitamos invitarlos a “venir y ver”.
¿Por qué nuestros mejores esfuerzos para dar testimonio no resultan en corazones transformados? Quizás simplemente necesitamos invitarlos a “venir y ver”.
Como caminar por un pantano con caimanes cerca, nuestro camino espiritual también tiene peligros. Manténganse alerta, oren y confíen en la armadura de Dios para que los proteja.
Jesús dice que no debemos dejar que nuestra mano izquierda sepa lo que hace nuestra mano derecha al dar. ¿Es esto siquiera posible? Es decir, ¡todos somos un solo cuerpo!
¿Qué podemos hacer cuando alguien a quien queremos está pasando por una crisis de fe? ¡Clamamos a Jesús y le mostramos amor!
En el próximo año habrá pruebas. ¡Afrontarlas con alabanza y adoración es lo mismo que mantenerse firme en la fe! ¿Por qué no intentarlo?
¿Qué circunstancias enfrentarán en este próximo Año Nuevo? Aprendamos lecciones del profeta Eliseo sobre cómo salir victoriosos.
Dios no solo nos pide que nos humillemos ante Él, sino que el mensaje de la Navidad nos enseña que Él mismo se humilló.
Dios no solo espera que cumplamos nuestra palabra, ¡sino que Él mismo la cumplió! ¡Envió a Jesús para vencer al padre de la mentira!
No solo las acciones son vitales en nuestra fe, sino que Dios mismo siguió este modelo. Cuando el pecado entró en la tierra, ¡Él hizo algo! ¡Envió a Jesús!
¡Todo está en el nombre! Jesús hizo victorioso su nombre cuando resucitó de entre los muertos, y todavía tiene ese nombre salvador: ¡El Nombre sobre todo Nombre!