El Reino de Dios no se trata de ganar recompensas, sino de servir con amor y humildad. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
El Reino de Dios no se trata de ganar recompensas, sino de servir con amor y humildad. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.
God’s Kingdom isn’t about earning rewards—it’s about serving with love and humility. The last will be first, and the first will be last.
Dios busca a todos sus hijos, incluso a los que se descarrían. Su amor hace todo lo posible para traerlos de regreso a Su Reino.
God seeks all His children, even those who stray. His love goes to great lengths to bring them back into His Kingdom.
El Reino de Dios no tiene precio: ya sea que lo encontremos, lo busquemos con pasión o lo revele al final, vale todo lo que tenemos.
God’s Kingdom is priceless—whether stumbled upon, sought with passion, or revealed at the end, it’s worth everything we have.
Como la semilla de mostaza y la levadura, el Reino de Dios puede comenzar siendo pequeño, pero crece para transformar vidas y alcanzar a otros con Su amor.
Like mustard seed and yeast, God’s Kingdom may start small, but it grows to transform lives and reach others with His love.
Los cambios interrumpen nuestros ciclos vitales y solo hay una solución: Entregárselo todo a Jesús. Pero, ¿por qué eso no quita todo el dolor?
Christians are planted in the world—not to withdraw from it, but to shine until the harvest.