Pero el día del Señor vendrá como ladrón. Los cielos desaparecerán con un rugido, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra y todo lo que hay en ella quedará al descubierto.
(2 Pedro 3:10 NVI)
Cuando un amigo mío fue evacuado de su casa y de su pueblo debido a un incendio forestal, le pregunté si se había llevado todos sus documentos legales importantes, su identificación y su historial médico. Me dijo que no. Simplemente se había ido rápidamente. Mi amigo no tenía lo que se conoce como “Bolsa de Emergencia”.
Una “Bolsa de Emergencia” es una bolsa que se mantiene lista en caso de una orden de evacuación de emergencia, algo que ocurre con frecuencia debido al cambio climático que está experimentando nuestro mundo. Incendios, inundaciones, deslizamientos de tierra, huracanes, tornados y fenómenos similares pueden sobrevenirnos con muy poca o ninguna advertencia, y tener una “bolsa de emergencia” lista y lista puede marcar una gran diferencia al abordar evacuaciones a largo plazo o la posible pérdida de su hogar y propiedad.
De igual manera, las Escrituras nos recuerdan que el día del regreso del Señor también llegará cuando menos lo esperemos. Cuando llegue ese día, ya no habrá tiempo para prepararnos para encontrarnos con nuestro Padre celestial. El tiempo para preparar nuestra “bolsa de emergencia” espiritual habrá pasado; todos en la tierra serán evacuados a una eternidad con o sin Dios.
El apóstol Juan escribe estas palabras: “Y este es el testimonio (declaración o prueba): Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. (1 Juan 5:11,12 NVI)
Jesús, el Hijo de Dios, nos ofrece gratuitamente nuestra “Bolsa de Viaje” espiritual, conocida como salvación. Conocerlo como nuestro Señor y Salvador personal, confiar en Él para el perdón de nuestros pecados, lo cual nos hace santos y aceptables a Dios, nos asegura que nuestro nombre está escrito en el libro de la vida de Dios. Sin embargo, desconocer a Cristo nos condena al juicio y a la muerte eterna en el lago de fuego conocido como Hades (véase Apocalipsis 20:15 NVI).
Cada uno de nosotros será evacuado de esta tierra, ya sea por la muerte o por el regreso de Jesús. Esto es un hecho. La pregunta es: ¿estás listo? ¿Reside el Espíritu de Jesús en tu corazón al aceptar el regalo gratuito de la salvación, tu “Bolsa de Viaje” que Él ofrece a toda la humanidad? Si no, ¿por qué no?
Oración: Señor Dios, que los ojos y corazones de los pueblos del mundo se abran para que vean su necesidad de salvación en Cristo, para que su *bolsa de viaje* espiritual esté llena en sus corazones el día que nos llames a Ti. En el nombre de Cristo. Amén.
Lynne Phipps
Tawatinaw, Alberta, Canadá
Traducido al español por Pascal Lambert
